Mostrando entradas con la etiqueta Mi perro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mi perro. Mostrar todas las entradas

Agility II


En la foto Olmo, el pastor alemán de Alvaro, saltando la rueda. Detrás, Sara, nuestra profesora. ¡No me canso de este paisaje!


Según la Federación Española de Agility


1. El Agility es un deporte abierto a todas aquellas personas que dispongan de uno o más perros (sea cual sea su raza, con o sin pedigree).


2. Consiste en que los perros conducidos por sus guías sean capaces de superar diversos obstáculos con el fin de poner en evidencia su inteligencia, obediencia, concentración, sociabilidad y su agilidad.


3. Esta disciplina requiere y pone en evidencia la buena armonía entre el can y su guía.


4. Es por tanto necesario que los participantes posean las bases elementales de una buena preparación en obediencia y educación canina.


5. El Agility puede practicarse de dos modos: como ocio, o competitivo, ambos modos son compatibles.


6. Practicado como ocio tiene grandes ventajas. Hace que propietario y perro disfruten juntos, practiquen ejercicio físico, compartan alegrías e infortunios, y consigue una educación y obediencia del can incomparable.


7. El Agility es sin duda un método idóneo de educación, obediencia y sociabilidad del perro.


8. Para aquellos a los que les guste la competición, nada mejor, ya que en esta modalidad los resultados son totalmente objetivos (comete faltas o no las comete) y están altamente relacionados con el esfuerzo y entrenamiento realizados.


9. La finalidad del recorrido es hacer que el perro (conducido por su guía) pase el conjunto de los obstáculos, en el orden indicado, sin fallos, y dentro del TRS (límite de tiempo establecido por el juez).


10. Se modificará el recorrido después de cada manga con el fin de evitar cualquier «mecanización» del perro.


11. El TRS, es tan solo un índice básico, y en ningún caso la velocidad se considera como criterio principal salvo en caso de igualdad en las penalizaciones por faltas y rehúses.


12. En caso de igualdad en penalizaciones totales, quedará mejor clasificado el equipo que tenga menor número de penalizaciones por faltas y rehúses.


13. Si por casualidad, dos perros estuviesen empatados en penalizaciones y en tiempo el juez puede pedir un recorrido suplementario para desempatar.


14. El recorrido de «Agility» no es una carrera de velocidad, sino una competición de habilidad y destreza

Tango empieza sus clases de Agility



El sitio de las clases de agility es precioso: una aldea cerca de Torazo, concejo de Cabranes, cerca de Villaviciosa.










La pista de agility (incompleta ya que está preparada para clases de principiantes). A la izquierda Pilar, una de las profesoras, sujetando a Tango. En el centro, Alvaro con su precioso perro pastor Olmo (que si pudiera se comería de buen grado a Tango) y a la derecha Sara, la profesora principal de agility.







Tango, nuestro Boston terrier, ha empezado clases de agility, con sus profesoras Sara y Pilar de Cannatura y Perros de Cine


Con Pilar ya tuvo clases de obediencia. Es decir, tuvimos, Tango y yo, porque se educa al dueño más que al perro.
En la foto Sara le sujeta ante la rueda mientras yo me pongo al otro lado.



Es la primera vez que salta la rueda.




Tango literalmente volando encima de la barra.

otra foto de Tango saltando encima de la barra, a instancias de su dueña.


















Tango saliendo del túnel. Es una de sus primeras clases, lo del túnel le cuesta, por eso el túnel aún no está del todo cerrado en forma de 'u'. Nada más salir del túnel se fue directo a la Border tán espectacular que veis atrás. Ni premio, ni orden, ni ná de ná. Lo primero es lo primero.
Lo pasamos muy bien, Tango y yo. Y aprendemos a conocernos mejor.
Sara y Pilar son profesoras estupendas, es increíble cómo interpretan el lenguaje canino.

Mi perro Tango


Tango mi perro, atentísimo a la pelota que en cualquier momento tendrá que perseguir.

Nuestro perro Tango, un Boston Terrier


Os presento a Tango, nuestro perro, un Boston terrier.

La historia es la siguiente: hace dos años tomé la decisión de hacer aquello que había jurado y perjurado que no haría JAMÁS: tener una mascota, en forma de perro.

Los motivos para esa decisión, que los había, no vienen ahora al caso.

Como no tenía idea de perros, lo único que tenía claro era que quería un perro de raza, cosa que te permite tener cierta garantía sobre aspecto y caracter. Ya que iba a ser mi primer perro y quizá el único de toda mi vida, quería hacer las cosas "bien hechas".

Así que hice un estudio exhaustivo de mercado (jeje, los que me conocen saben que es verdad), teniendo en cuenta lo que NO quería, lo que deseaba de un perro, y lo que por mi parte podía y definitivamente no podía ofrecerle.

Leí mucho, pregunté a amigos dueños de perros, participé en foros de internet, ví videos en youtube, y finalmente reduje a 2 posibles razas, para mi hasta entonces desconocidas y que nunca antes había visto en vivo.

Coincidió que el marido de mi amiga (madrina de mi hija y a la que por eso en familia llamamos Madrina), él es un experto en perros, había llegado a la misma conclusión con una de esas dos razas: la del Boston Terrier, después de hacerme un montón de preguntas sobre mi forma de vida y mis expectativas.


Yo quería ver un Boston en vivo porque: imagínate que me compro uno y luego de adulto me parece horrible. Así que preguntaba a la gente por la calle si el perro que llevaban era un Boston, e invariablemente me contestaban que era un Bulldog francés. Y es que a primera vista son parecidos. Pero luego se distinguen fácilmente: los Boston son más finos, estilizados, proporcionados, con patas más largas, y más ágiles. Aunque la cabeza y las orejas son muy parecidas. No encontré a nadie con un Boston terrier.

Tuve que tomar una decisión importante, porque cuando le dije a mi pareja que quería comprar un perro, me dijo muy serio que con él no contara, que los problemas ya vienen solos como para complicarse la vida de forma voluntaria. Que él sabía lo que decía porque había tenido perros.

Lo pensé y repensé. Y seguí adelante, asumiendo el riesgo de tener que cuidar yo sola del perro, y de algo peor......


Siguiente paso: encontrar criador(a) de Boston terriers.

No lo encontré a mi gusto en España (ahora he descubierto unos criadores en Mallorca) y busqué fuera. Así me "topé" con una criadora francesa, que resulta es de las más reconocidas en Francia:
Marie Helene Combis, de Grand Fresnoy.

La siguiente decisión era si macho o hembra. Decidí que macho.

Al cabo de un mes la criadora me envió fotos de la última camada. Eso de decidir así, sin verlos de verdad, era arriesgado. Pero no iba a ir a verlo hasta Francia, para luego volver una segunda vez a recogerlo. Y quería recogerlo y traermelo a casa en persona.

Total que le dejé a la criadora que decidiera por mí entre los dos machos que había.




Tango recién nacido.

Mientras tanto, "preparé" la casa para la llegada del "bebé". Mis amigos, en especial Madrina, se han reido bien a mi costa: caí en todas las trampas del novato, comprando cosas innecesarias, leyendo mucha teoría, toda preocupada y nerviosa.


Cuando llegó el momento, fuimos a buscar al perro a Francia, a 140 km al norte de Paris, es decir
1.230 km de ida y otros tanto de vuelta. Casi nada. Fuimos: Madrina y su marido, mi hijo y yo.



Tango con apenas dos meses un poco antes de recogerle.






En el camino hicimos algo de turismo, preparado por el marido de Madrina que como se puede ver tiene buen gusto.










Finalmente recogimos al cachorrito, que nos conquistó desde el primer momento.

Se portó de maravilla en el largo viaje de vuelta. Estuvimos pensando nombres y Madrina propuso el de Tango que nos gustó enseguida por ser corto y definido.

(continuará)

Nuestro perro se licenció antes de ayer junto a sus compañeros de clase

Ayer nos reunimos 8 perros con sus dueños para la clase final de obediencia, con nuestra profesora Pilar Padilla, de Cannatura.


http://www.cannatura.net/


Fue en la plaza del Güevu, como se llama popularmente a la plaza del Ayuntamiento d Villaviciosa , y en el parque anexo.



Llamó la atención de los viandantes, y la reunión fue todo un espectáculo, en especial para los niños que estaban jugando en el parque. Nos siguieron a todas partes.





1 golden retriever, 2 perros pastor alemanes, 1 boxer, 1 dogo alemán, 1 dálmata, 1 mestizo y 1 boston terrier.



Cuando dejamos de andar los perros deben sentarse a nuestro lado tranquilamente. Ya es difícil conseguir que tantos perros que están cerca se queden así de tranquilos.


Nos acompañó, de visita, un jack russel precioso, Tote, con su dueña Sara Caballero, de Perros de Cine, http://www.perrosdecine.com/ .







En la foto Tote, el Jack Russell. Tote, abreviado de Aristóteles, es Campeón de España.
¡Cómo sabe posar!







Hicimos ejercicios de "caminar junto", "parar y sentar", "tumbado", "quieto".


Luego nos sentamos a tomar un refresco, y los perros estuvieron muy juntos, más o menos controlados, aunque había algún que otro "amor" a la vista con los nervios subsequentes.

La reunión fue un éxito, no hubo histerias, mordidas, ni ladridos ni grandes tirones.

Mi perro medio se enamoriscó de la perrita mestiza, y se puso nervioso. También se le nota que no está tán acostumbrado a relacionarse con otros perros, con lo cual le costaba estarse sentado y quieto.Pero por lo demás lo hizo muy bien, y su dueña tampoco lo hizo mal.....

Nuestra profesora Pilar nos dio el aprobado a todos. Tendremos otra reunión después del verano, a ver si para entonces se han colado algunos vicios por parte de los dueños (la culpa es siempre del dueño).

Gracias Pilar por tus enseñanzas, hemos aprendido mucho y ahora es un placer pasear con nuestro perro. La convivencia se ha hecho mucho más fácil.

Buena lectura.
Una urbanita aldealizada