Marisqueo en la Ria de Villaviciosa



Grupo marisqueando


Ayer hicimos una ruta guiada por la Ría de Villaviciosa con nuestros invitados. Éramos nosotros y una familia de Barcelona. Nos guió Almudena y nos contó cosas muy interesantes sobre la Ría, su fauna y flora.



Nos mostró la acelga salada (Limonium vulgare, ver enlace a una buena presentación), hierba salada (spartina maritima), sedas de mar (zoltera noltii), sosa prima (suaeda prima, creo que el único sitio donde se puede encontrar en toda Asturias), además de juncos, marjales, borza fina, llantán de mar, etc.



Sosa prima


La ruta acababa cerca de Villa Misiego, (de 1895), la casita que utilizaba la marquesa de antaño para cambiarse antes del baño o del paseo en barca.


Alli nos esperaba Bernardo (por cierto su abuelo era el barquero de la marquesa) para mostrarnos cómo se marisquea en la Ría.


Bernardo el mariscador



Ahora es la temporada de las navajas.
Se reconoce dónde se han enterrado del todo por un agujerito en forma de 8. En él Bernardo deposita un poco de sal que molesta tanto a la navaja que al cabo de un rato sale y se la puede coger con facilidad. Si es mayor de 7 cm va al bote y si es menor se la devuelve al agua.



Equipo para el marisqueo de navajas: cestita y sal



Vimos cómo una navaja que se había salvado por su tamaño pequeño se volvía a enterrar en la arena.

Para que la cogida de navajas sea rentable, decía Bernardo que había que coger unas 40 o 50 docenas al día, y para ello tenía que aprovechar las horas de marea baja total (unas 3 horas).



El marisqueo en la Ría está muy controlado, se conceden pocos permiso para cada cosa: almejas, berberechos, navajas, unos gusanos para cebo muy populares, cangrejos (para sopa). Las navajas las llevan a Tazones para hacer el control (contaminación creo, tamaño) antes de poder venderlas.



Bernardo nos mostró el agujero de un cangrejo, y lo desenterró. Era bien grande. Luego nos enseñó lo que parecía sólo una roca, pero que estaba llena de mejillones y ostras.




Ostras y almejas (¿a que son fáciles de ver?)


También nos mostró unos agujeros grandes que hacen algunas personas que por 5 euros obtienen un permiso para coger gusanos de cebo, pero no son profesionales y no habían vuelto a tapar los agujeros, con el consecuente daño a las navajas y otros animales.


La marea empecó a subir y los canales se fueron llenando rápidamente de agua, así que tuvimos que dejarlo muy a nuestro pesar. Fue toda una experiencia estar metidos bien dentro de la Ría y ver las orillas a lo lejos.



Buena lectura.

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