Técnica Alexander 2

Ya estamos de vuelta del curso de técnica Alexander con el profesor John Hunter, de Londres.

Ha sido en una masía catalana preciosa.



Masía catalana Mas Collades, de 1742.

Nos llevamos a nuestro perro, y se lo pasó en grande con los 6 perros que había, una vez establecida la jerarquía y aceptado en la manada.




El dueño, Alex, es un cocinero estupendo y nos trató de maravilla, al igual que su hija Laura.














otra vista de Mas Collades



Ya había tomado algunas clases de la técnica Alexander (TA) hace unos 25 años en Londres con un alumno directo de F.M. Alexander (ver post anterior) y había leido varios textos sobre la técnica, sobre todo del mismo F.M Alexander.

Ahora he vuelto a retomar clases.

Este curso me ha reafirmado en mi percepción de que la TA es un proceso mental continuo: todo proviene de nuestra mente, e influye en el cuerpo. A mi la TA me está ayudando a tener menos dolores de espalda y cuello, desbloquear la voz, pero sobre todo me está ayudando en el día a día en cuanto a inhibir en un primer momento la reacción a los estímulos externos o propios.

Parar, inhibir, decidir si se reacciona, y cómo, a los estímulos.



Abrir la puerta a lo desconocido, permitir el cambio.


No se llega nunca a un sitio concreto, no se consigue una postura o una manera de hacer; sino que lo que hoy funciona mañana quizá ya no funcione.


No querer fijar nada ni querer tener todo bajo control: no se trata de "colocar el cuerpo", o de "pensar en hacer así o asá", ni es simplemente una técnica de relajación.





El profesor John Hunter. "Cuello libre, pensar hacia arriba y adelante, espalda ancha".



El dejar ir y no controlar al principio me hace sentir insegura, y la tendencia es volver a aferrarme a los hábitos, a lo de siempre, que me da una (falsa) seguridad.

La técnica se tiene que sentir y asimilar por cada uno de manera individual, el profesor sólo puede ayudar hasta cierto punto, por ejemplo para que notes la autopercepción errónea; y es que nuestros sentidos no siempre son fiables: creemos que estamos haciendo algo y resulta que estamos haciendo lo contrario.

Se requiere una mente abierta, paciencia, constancia y bastante autoconfianza para que esta técnica tenga beneficios duraderos. Pero los tiene, sin duda.

Me he traido a casa cosas en las que trabajar, en concreto el tema de la inhibición aplicado sobre todo a la voz cantada que es mi talón de Aquiles.



Foto de grupo del curso con los tres profesores.
(Si os fijais se puede adivinar quiénes son los profesores, por la forma de estar de pie).


Buena lectura.
















2 comentarios:

Elena dijo...

Muy bueno el comentario final.Seguro que a los profes les encanta.

urbanita aldealizada dijo...

Hola Elena

me alegro verte por aquí.

¿Viste las fotos del álbum que os envié?

Saludos